De los trazos del pasado a los trazos del futuro (Movimiento 15M)

agosto 8, 2011

Las protestas del llamado movimiento 15M no decaerán, al contrario de lo que muchos predicen fallidamente sin cesar. El estallido podría no haber sucedido el 15M. Podría haber sido antes, o tal vez después, pero lo cierto es que ocurrió porque tenía que ocurrir. La tensión que se acumula sin pausa en las capas de la sociedad que más sufren los desmanes económicos acaba alcanzando, tarde o temprano, un punto crítico en el que necesariamente esta debe escapar de alguna forma. Las protestas convocadas para el 15 de mayo y las posteriores acampadas fueron tan solo el catalizador de la reacción esperable para la cual ya se reunían todas las condiciones necesarias. A finales de mayo estalló en las calles la indignación que desde hacía tiempo se había gestado en las asociaciones ciudadanas (plataformas para la huelga general y contra los recortes sociales) y en Internet (movimientos en blogs, foros y redes sociales). Sin embargo, todavía hoy la rabia y la ira —las caras de la desesperación— no han hecho acto de presencia.

Las autoconsideradas clases medias comienzan a darse cuenta de que no son más que clases precarias con atuendos chic, perfumes recargados, tecnologías de ciencia-ficción y abalorios fashion que han sido sostenidas artificialmente en la nube consumista por el crédito masivo y la explotación exportada. La vivienda —sin ir más lejos—, el bien básico y primordial de toda familia, solo podía ser adquirida bajo esclavitud hipotecaria de 30 años y aún hoy sigue a niveles lejos de toda sensatez económica. Los precios suben, los sueldos bajan o desaparecen, las horas extra se agolpan impagadas por temor al vacío, y la televisión, las drogas y la diversión anestesian el escaso tiempo libre para esquivar los insistentes golpes de la realidad.

La consciencia de esta situación se abre paso al ritmo al que aumenta el paro, la insolvencia, la precariedad laboral y la incertidumbre, pero también al ritmo de la información transmitida en las calles y en los tajos, en Internet y en los libros, que poco a poco va calando en las mentes predispuestas por el acontecimiento mediático del 15M. Lenta pero inexorablemente, el velo de seda rosa va dejando entrever la carne cruda, en descomposición, de la carroña sobrante del festín capitalista: una masa excedente de humanos-mercancía que debe ser entregada a los cuatro jinetes de apocalipsis para mantener bajos los salarios, largas las jornadas y crecientes los beneficios. El molino satánico del mercado no admite contemplaciones. La imposible gran transformación es impuesta una vez más.

Las sociedades son mastodontes cuyos pasos no toman segundos, sino años, y tres años después de la implosión financiera e inmobiliaria de 2008, los resortes de subsistencia comienzan a saltar por los aires. Las familias sin ingresos ya a duras penas pueden encomendarse a unos familiares que no tienen la capacidad de sostenerlas eternamente, y menos aún cuando estos también sufren la devastación en sus carnes. Las expropiaciones de viviendas, evidencia trágica de que los bancos nunca asumieron riesgo alguno, arrojan a familias enteras al asfalto, la beneficencia y la desesperación. Y el movimiento del 15M de hoy no es ni la sombra de lo que será el estallido de desesperación rabiosa que acontecerá tan pronto nuevos latigazos del dios Mercado restallen sobre la herida supurante del ciudadano-trabajador-consumidor.

Las brumas que ocultan el futuro no dejan atisbar mucho, pero sí lo suficiente como para apuntar probabilidades. El Partido Popular, alienación mediante, logrará los votos de sus víctimas y pronto continuará con las profundas reformas ansiadas por la camarilla empresarial. El PSOE, en su deriva social-liberal, ya no será votado más que por ingenuidad, confusión o miedo a la derecha. Mientras tanto, el movimiento del 15M poco a poco abandonará su pacifismo suicida al son de una ciudadanísima policía entregada sin rechistar a hacer de matón en este robo a gran escala. Los ánimos caldeados durante la campaña electoral llevarán a Rubalcaba a una difícil elección: usar demasiada fuerza dañaría su imagen en los medios, usar poca podría ser insuficiente contra un movimiento que ya se acerca al Ministerio del Interior y a otras instituciones del gobierno, que es de su partido. Pero esto no importará mucho, pues el nuevo presidente será probablemente Rajoy, el cual no dudará en usar abiertamente la fuerza tras escenificar un prefabricado acercamiento y alejamiento del 15M que lo dibujará en los medios como movimiento ajeno al diálogo, sucio, conspirador y demás cantinela. Al mismo tiempo, el agua empezará a hervir con nuevas reformas y malas noticias económicas. La desesperación crecerá y la tensión hará lo propio. Los sindicatos oficiosos dejarán de sentirse atados al no haber entonces un gobierno pretendidamente de izquierdas. Los sindicatos combativos desarrollarán su ya declarado proyecto de huelga general. Una hostia volará por aquí. Otra por allá. La manipulación televisiva polarizará a la población y la derecha dará alas al fascismo como contrapartida callejera a la izquierda activa. Los ignorantes contumaces y los crédulos, alentados por discursos revertianos de cojones y naciones, se prestarán enardecidos al salvapatrias de turno, que los lanzará a la calle como escuadras del odio… Y entonces, solo entonces, podremos saber si nuestra sociedad ha aprendido algo del pasado, si ha desarrollado su conciencia política y social, si ha conseguido ir más allá del trabajo y el estudio como meras actividades mecánicas. Sin conciencia generalizada, una nueva lucha entre pobres podrá surgir, al tiempo que los culpables de la situación continuarán enriqueciéndose a su costa.

Destruid vuestros televisores antes de que sea demasiado tarde. Leed variado y sin prejuicios. No os arrastréis servilmente ante el abuso y el derrotismo. Concienciaos y concienciad. Es preferible prepararse para un futuro oscuro y que luego sea más claro de lo esperado a que este nos descubra desnudos y sin capacidad para reaccionar.

Juan C. Valls

Puedes citar este artículo como:

Valls, J. C. “De los trazos del pasado a los trazos del futuro (Movimiento 15M)”, La prisión mental. URL: https://laprisionmental.wordpress.com/2011/08/08/de-los-trazos-del-pasado-a-los-trazos-del-futuro-movimiento-15m/.

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Unión, Organización y… ¡Acción!

septiembre 27, 2010

Recientemente hemos conocido otra lamentable noticia para el ciudadano de a pie: la luz va a subir cerca de un 5% y se prevé que seguirá subiendo. De nuevo he podido leer numerosas quejas y muestras de indignación en foros y diarios de Internet, pero ¿de qué nos sirve quejarnos si no hacemos algo que les duela a los responsables? La crítica y la queja es el primer paso, pero quedarse ahí solo contribuye a que todo siga igual. Por eso debemos despertar y levantarnos. Unirnos y organizarnos. Reflexionar y rebelarnos. Una sociedad verdaderamente libre es una sociedad en constante y perpetua rebelión. Rebelión contra la arbitrariedad, contra la injusticia, contra el abuso, contra el expolio, contra los que se aprovechan del resto.

La crítica racional, la reflexión y la comprensión de las causas y las consecuencias deben servirnos no solo para ser conscientes de nuestra condición, sino también para impulsarnos hacia la unión, la defensa y la lucha. Los ciudadanos de a pie —los trabajadores en activo o en paro, los ancianos, las/os amas de casa, los estudiantes, etc.— somos individualmente tan débiles que se nos puede aplastar fácilmente, pero tenemos algo que no tienen los de arriba: número. Somos tantos los que pasamos por la vida como hormiguitas que, si nos uniéramos, podríamos deshacernos fácilmente de esos poderes que nos constriñen. Al margen de todo lo que nos diferencia, de nuestras infinitas personalidades, gustos, pensamientos, conductas e ideologías, tenemos algo en común. Todos nosotros somos los que siempre damos más de lo que recibimos. Somos los que sufrimos el robo legal permanente en forma de sueldos precarios, de impuestos, de deuda, de arbitrariedad laboral, de injusticia normativa… Así que ha llegado la hora de decir ¡Basta ya! en la calle. En esa calle que no visitamos desde hace tiempo y que precisamente hemos creado a cada paso, a cada suspiro y a cada gota de nuestro sudor.

La unión nos convierte en una masa decidida en la calle, pero esto a veces es difícil de lograr. Por este motivo es importante la organización. Si queremos unirnos eficazmente, hacernos oír o actuar donde más les duele (en los bolsillos), es de gran ayuda estar organizados previamente, ya sea en asociaciones de vecinos, de consumidores, de ecologistas o de lo que más te guste. Lo importante es que esas asociaciones estén bien engrasadas, pues así nos servirán para mantenernos informados y para reunirnos cuando sea necesario.

En cualquier caso, no hace falta ser miembro de una asociación para ser una persona activa; basta con tener un mínimo de interés por la sociedad y por ti mismo, pues eso te llevará a encontrar otras personas que no se arrastren perrunamente por el camino marcado. Aunque no lo creas, actuar en favor de la sociedad en general redunda también en tu propio beneficio. Es más, te permite conocer personas de todo tipo, escapar de la gris rutina de trabajo-consumo, descubrir nuevas ideas y, en definitiva, actuar junto a gente que derrocha vitalidad e iniciativa.

Organizados o no, podemos hacer algo más que lloriquear frente a la pantalla del ordenador. Salir a la calle a defender nuestros derechos no suele suponer más que un rato que bien puede pasarse con los amigos. Si la agresión es demasiado fuerte y atenta contra lo más básico, entonces solo nos quedará la huelga como medida de presión efectiva, pues es la única que afecta al funcionamiento del estado y al bolsillo de los grandes empresarios. Es cierto que también nosotros perderemos el sueldo de ese día, pero esto no será nada comparable a lo que perderemos si fracasamos.

Así pues, muévete de una vez. Sal a la calle para algo más que para consumir. Grita, protesta, defiende tus derechos en manifestaciones, sentadas, concentraciones, huelgas, charlas o lo que te dé la gana. El 29S, por ejemplo, habrá manifestaciones en todas las capitales de provincia. No seas la vergüenza de tus antepasados, que derramaron sangre y lágrimas por lo que hoy disfrutas. No te conviertas en un pedazo de carne entregado a la ignorancia y al derrotismo. Que no te engañen. Que no te desaminen. Infórmate y discute. Comprende y actúa como alguien digno de ser llamado persona. No importa tu ideología, el color de tu piel o el de tus bragas. Es la hora de mover el culo. Es la hora de luchar.

¡Que tiemble la calle!

Juan C. V.


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