La deuda

Sísifo, Tiziano, 1548[…] Las deudas son, básicamente, promesas de una futura productividad. Mírelo de esta manera. Imagínese que todo el mundo en el planeta produce bienes por un billón de dólares al año. E imagínese que consumen más o menos lo mismo, que es por supuesto lo que pasa en realidad, consumimos la mayor parte de lo que producimos menos una pequeña parte de residuos. Sin embargo un 1% se las apañan de alguna manera para convencer al 99% de que les siguen debiendo, colectivamente, un billón dólares. Bien, aparte del hecho de que algunas personas están claramente pagando mucho más, es evidente que no hay forma de que se puedan devolver esas deudas en su nivel actual a menos que todos produzcan aún más el año siguiente. De hecho, si el interés de los pagos se establece, digamos, al 5% anual, tendrían que producir un 5% más tan solo para pagar la deuda.

Esta es la verdadera carga de deuda que le estamos pasando a las futuras generaciones: la carga de tener que trabajar todavía más duro al tiempo que consumimos más energía, deteriorando los ecosistemas de la Tierra, y acelerando en última instancia el catastrófico cambio climático justo en un momento en el que necesitamos a toda costa invertirlo. Visto desde esta perspectiva la anulación de la deuda puede que sea la última oportunidad de salvar el planeta. El problema es que a los conservadores les da igual y los liberales siguen atrapados por sueños imposibles de regresar a las políticas económicas keynesianas de mediados de los ’50 y de los ’60, que fundamentaban la prosperidad generalizada en una expansión económica continua. Vamos a tener que encontrar un tipo de política económica completamente distinta.

Pero si la sociedad posterior a la condonación no puede prometer a los trabajadores del mundo una expansión infinita de nuevos bienes de consumo, ¿qué puede ofrecer? Creo que la respuesta es evidente. Podría asegurar las necesidades básicas: garantizar comida, vivienda y sanidad que permita asegurar a nuestros hijos que no tendrán que enfrentarse al miedo, la vergüenza, la ansiedad que marca la mayor parte de nuestras vidas hoy en día. Y sobre todo puede ofrecerles menos trabajo. Recuerden que en 1870 la idea de una jornada laboral de ocho horas parecía tan irreal y utópica como podría parecer ahora, digamos, la jornada laboral de cuatro horas. Sin embargo el movimiento obrero la alcanzó. Así que ¿por qué no exigir una jornada de cuatro horas diarias? ¿O un periodo garantizado de cuatro meses al año de vacaciones pagadas? Es evidente que los estadounidenses, los que tienen trabajo, trabajan en exceso de una forma ridícula. También es evidente que una enorme proporción de ese trabajo es absolutamente innecesario. Y cada hora ahorrada del trabajo es una hora que podemos dedicarles a nuestros amigos, familiares y comunidad. […]

David Graeber, “Después de la condonación“, Periódico Diagonal, 28-03-2013.

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One Response to La deuda

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Las deudas son, básicamente, promesas de una futura productividad. Mírelo de esta manera. Imagínese que todo el mundo en el planeta produce bienes por un billón de dólares al año. E imagínese que consumen más o menos …

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