El emperador está desnudo

enero 29, 2011

Las revueltas se suceden. Túnez, Egipto, Yemen… Alguien gritó que el emperador estaba desnudo y todos se lanzaron sin miedo a la calle. La conciencia de que la unión y la protesta pueden dar resultados efectivos ha evaporado la mortaja y los grilletes que se autoimponían los siervos, como si nunca hubieran existido. La fuerza de la polícia, el ejército y los políticos no es nada comparada a la furia y la rabia del pueblo unido, sediento de ser escuchado, de libertad y de justicia. Aquellos que se interpongan en su camino serán ahogados y diluidos por la marea.

Los militares recibirán órdenes de defender los regímenes, pero todas ellas serán vanas si los manifestantes se hacen entender y confraternizan con los soldados. “¿Quienes son ellos para mandarnos, compañero? Tú, soldado, eres uno de nosotros. Nosotros somos los que pagamos tu sueldo, tu uniforme y tus armas. Nosotros somos trabajadores como tú y solo deseamos vivir mejor. No dispares a los que podrían ser tus abuelos, padres y hermanos. Vuelve con el pueblo que te ha engendrado, el pueblo al que perteneces”. ¿Quiénes son, si no, los soldados? Personas como nosotros que quieren ganarse la vida trabajando, defendiendo el país. ¿Acaso atacar a su pueblo es defender el país? Las órdenes les vienen de la tiranía, de la individualidad egoísta, de las castas privilegiadas, propietarias de las grandes empresas y los recursos del país. Esas castas no son los ciudadanos… son sus opresores. “Soldado, vuélvete contra esos que nos dominan. Hoy tú estás con nosotros. Mañana nosotros estaremos contigo”.

La sed de libertad y justicia recorre el mundo árabe como la pólvora y no se dentendrá hasta que esté saciada. Las revueltas bajarán en intensidad, pero la llama permanecerá aún viva en los corazones y solo será cuestión de tiempo que vuelva a iluminar la calle con ferocidad y determinación inusitadas.

Mientras tanto, en Europa nos arrastramos para seguir participando gratamente de nuestra condición de siervos. Pero ¿por qué no gritar también que el emperador está desnudo? ¿Por qué no iniciar esa chispa de la conciencia, la autoconfianza y la determinación? ¿Podría la sola mención de Túnez darnos las fuerzas suficientes para unirnos en una multitudinaria manifestación en Madrid?

El emperador está desnudo. Nosotros somos los dueños de nuestros destinos. Las manifestaciones sirven. ¡Claro que sirven! Tan solo hay que creer en ellas y echarse a la calle. El pensamiento negativo que alega que no sirven es precisamente el que hace que no sirvan. Y es por eso que hay que eliminar toda duda. No cabe duda en la unión total, en la ciudadanía unida como un solo organismo que se revuelve en sus ya inanes cadenas.

¿Quién iniciará esa chispa tan ansiada en Occidente? ¿Cuándo sucederá? Habremos de estar preparados para el momento, pues la calle nos esperará con páginas en blanco dispuestas a ser escritas por nuestros actos.

Juan C. Valls

Fotografía de Mohamed Omar/REUTERS. Fuente: 20 Minutos.

Puedes citar este artículo como:

Valls, J. C. “El emperador está desnudo”, La prisión mental. URL: https://laprisionmental.wordpress.com/2011/01/29/el-emperador-esta-desnudo/.


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