Podemos en la encrucijada: una solución

junio 13, 2014

PodemosEl crecimiento de Podemos un mes antes de las pasadas elecciones europeas era ya abrumador, pero después de estas se ha tornado exorbitante. Sus importantes resultados electorales y el consecuente eco mediático obtenido están catalizando  nuevas adhesiones y, con ello, la complejización ideológica y organizativa del partido. Podemos se enfrenta al reto de asimilar a todas estas personas sin perder aquello que lo caracteriza: su firme compromiso con la democracia participativa.

Este reto no es menor, pues las próximas elecciones son locales y autonómicas, lo que parece obligar a todo partido que se precie a la posesión de una estructura territorial de cuadros ideológicamente cohesionada capaz de representar a los votantes y al partido sin traicionar a los primeros ni dañar la imagen del segundo una vez ejerzan sus cargos. Este problema no aparecería con la misma intensidad en las cortes generales, pues la cercanía de todos los diputados, sumada al liderazgo del cabeza de lista (previsiblemente Pablo Iglesias), permitiría superar dichos obstáculos con cierto atino. Sin embargo, a nivel local y regional surge como un factor clave.

La dificultad radica en que Podemos ni posee dicha estructura territorial de cuadros ni la desea, pues ello supondría poner en peligro su compromiso con la democracia participativa y con su declarada superación de la vieja política en pro de una nueva sin los vicios de aquella. Entre estos vicios se encuentran el clientelismo, la venalidad, el dogmatismo, la opacidad, la burocratización y los intereses personales fruto de la profesionalización de la política. Si algo debería evitar Podemos es, pues, el reparto de cargos y el tráfico de favores, ya que esto diluiría su identidad y defraudaría tremendamente a sus simpatizantes. Por tanto, la cuestión de cómo podría abordar Podemos el salto a la política local y regional manteniendo sus compromisos se transforma en la siguiente: ¿cómo podría sobrevivir Podemos a este evento?

Identifico hasta tres opciones principales, siendo la tercera mi propuesta:

  1. Una opción es crear dichos cuadros urgentemente a partir de los círculos y otras personas de confianza de los promotores de la iniciativa. Las ventajas de esta opción son pocas, habida cuenta de los compromisos mencionados. Sus problemas son el arribismo, la incoherencia ideológica, la negociación para el reparto de cargos, la esperable futura decepción al comprobar que no se traduce en nada sustancialmente nuevo…
  2. Otra opción es eludir directamente el problema no presentándose a dichas elecciones. Su ventaja es que desplaza el problema a las siguientes elecciones locales y autonómicas, las cuales tendrán lugar después de cuatro años y de unas elecciones generales. Tras todo ese tiempo probablemente ya se habría asimilado el crecimiento y ya se habría meditado sosegadamente una solución. La desventaja es que podría desilusionar a los círculos y a todos aquellos que desean empezar cuanto antes a hacer otra política. A mi juicio, sería más aceptable el riesgo de desilusionar a algunos que el riesgo de hacer colapsar la organización —y, lo que es más importante, su proyecto— por impaciencia y falta de prudencia. Si Podemos cayera, no solo caería Podemos como organización, sino que también desaparecería cualquier posibilidad de intentar algo semejante durante muchos años.
  3. Una tercera opción sería evitar los dos escenarios anteriores apostando firmemente por aquello que define a Podemos. La solución consistiría en presentarse a las elecciones locales y autonómicas con el compromiso y los mecanismos materiales e informáticos que permitan a los ciudadanos votar los puntos del orden del día en los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos. Los concejales y diputados autonómicos de Podemos serían, a estos efectos, meras correas de transmisión de la voluntad popular ejercida en las votaciones directas. Esta estrategia no es nueva, sino que viene proponiéndose desde hace algún tiempo, especialmente por aquellos que defienden una democracia líquida. El reto al que se enfrentaría Podemos sería el diseño y desarrollo de todos los mecanismos normativos y técnicos que podrían hacer esto posible de tal modo que se optimizara su caracter democrático. Respecto al coste monetario, pienso que no podría concebirse un mejor destino para las aportaciones de los simpatizantes y las subvenciones públicas. Si de verdad queremos democracia, hemos de prefigurarla ya mismo en nuestros espacios políticos más cercanos.

Al margen de las dificultades, esta última opción abriría las puertas a innovaciones mucho más democráticas que el voto, tales como un ágora virtual, un observatorio ciudadano de la acción pública, un observatorio ciudadano de la acción privada y otros muchos organismos de democracia directa y semidirecta que se nos pueden ocurrir. El ágora virtual sería un foro en Internet (diseñado y estructurado a tal efecto) donde los ciudadanos podrían realizar propuestas y debates, mientras que el observatorio de la acción (pública o privada) sería una aplicación web donde los ciudadanos podrían agruparse y coordinarse para investigar acciones emprendidas por la administración o las empresas privadas en busca de irregularidades. Todo esto contribuiría al desarrollo de una cultura democrática y al refinamiento de los argumentos e iniciativas, aprovechando así la inteligencia colectiva.

En conclusión, Podemos se enfrenta a una encrucijada decisiva que acabará de definirlo. En nuestras manos está que sea un partido socialmente comprometido más o una verdadera apuesta por la democracia. Si estás de acuerdo con este análisis o piensas que es interesante, contribuye a difundirlo y a plantearlo para su debate en la próxima Asamblea Ciudadana que marcará el futuro de Podemos.

Juan C. Valls


Próximo crash en las bolsas mundiales

junio 4, 2014

Juan C. Valls

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Fuente: Nomura Research Institute.

Las medidas de expansión monetaria llevadas a cabo por los bancos centrales con el objetivo de paliar la crisis financiera desatada en 2008 se han mostrado completamente ineficaces. El inmenso rescate a la banca privada realizado mediante inyecciones de liquidez y compra de activos tóxicos no se ha transformado en suficiente crédito para las empresas de la economía real, sino que se ha utilizado para rellenar ficticiamente los agujeros de los balances y comprar acciones. La banca privada y los fondos de inversión han multiplicado y recanalizado buena parte de dicho dinero fiat hacia los mercados financieros, es decir, lo han mantenido en última instancia bajo su control impidiendo que escapara de su esfera de acumulación. Sin embargo, esto no responde tan solo a su interés individual, en tanto que agentes, en mantener su cuota de poder en la red del mercado global, sino también a las dudas sobre el futuro crecimiento de la economía real y a la mayor rentabilidad potencial que ofrecen los mercados financieros, donde el riesgo permite una especulación de cuantiosas y rápidas ganancias… o pérdidas.

Desde 2009, las principales bolsas occidentales han mantenido una tendencia alcista que no se corresponde con el estado de la economía real. Los precios de las acciones aumentan incesantemente y no dejan de batir máximos históricos, incluyendo los de pasadas burbujas. Pero el elevado desempleo, la creciente desigualdad y, en definitiva, la escasa capacidad de compra de las masas de asalariados no pueden dar lugar a beneficios empresariales crecientes en la economía real, ni siquiera en el sector tecnológico de Internet, cuyos importantes ingresos por publicidad no dependen directamente de las rentas del trabajo. En el sur de Europa, además, las políticas de austeridad han asfixiado a los ciudadanos y estos ya no pueden consumir ni aun supliendo con deuda su escaso salario, pues apenas se conceden préstamos. De hecho, la economía europea es un polvorín. No solo se prolongará el estancamiento hasta la próxima década, sino que a esto se unirá también un esperable colapso fiscal, que abarcará a todos los estados alineados en el bloque estadounidense.

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Fuente: Cyniconomics.

Tarde o temprano, la realidad tenía que imponerse cerrando el círculo entre las expectativas infundadas y el futuro que se materializa tercamente en un presente inexorable. Tras cinco años de crisis, ya resuenan las trompetas del apocalipsis en los mercados financieros. Las compañías financieras pronto despertarán de su alucinación paradisíaca producto de la droga monetaria. Su drogodependencia es tan fuerte que ya no pueden tolerar una reducción de la droga (como se pretende hacer poco a poco en EEUU), pues eso las obligaría a tomar conciencia de la realidad de la que intentan evadirse una y otra vez. Más aún, han recibido tantas dosis de liquidez que cada vez son menos sensibles a nuevas inyecciones (como se pretende en Europa). Por si fuera poco, su exposición a un mercado de derivados que ya supera un valor de diez veces el PIB mundial es altísima.

El PIB de Estados unidos se redujo un 1% en el primer trimestre de 2014, algo que ha sido una relativa sorpresa, pues se esperaba, a lo sumo, un descenso del 0,5%. El choque con la realidad ha comenzado y solo el tiempo dirá si se desarrollará a cámara rápida o a cámara lenta.

El proceso también está conectado con la desaceleración de los países emergentes, que comenzó en la segunda mitad de 2013 en India y Brasil y pronto, a comienzos de 2014, se hizo evidente en Argentina y Turquía cuando tuvieron que recurrir a fuertes devaluaciones. Además, en China ya ha estallado la burbuja financiero-inmobiliaria y se espera una mayor desaceleración, extremo que se intenta evitar rescatando a las entidades en riesgo de quiebra y reduciendo los requerimientos de reserva bancaria. Muchas empresas europeas en China ya dan por terminada la «Edad dorada», al tiempo que la morosidad aumenta y la crisis comienza a desarrollarse. Hace unos meses, el Deutsche Bank declaraba que los inversores habían convertido a China en «un monstruo de la deuda» que podría generar inestabilidades globales si no conseguía sostener su sistema financiero. Los datos de la deuda china (y no solo la china) son alarmantes.

Por su parte, los bancos europeos siguen necesitando ayuda, como muestra el Deutsche Bank y su tremenda exposición al mercado de derivados. Esto lo convierte en un zombi disfrazado de vivo que quedará desnudo tan pronto la burbuja de derivados estalle. En todo caso, abiertamente sigue necesitando capital y la monarquía qatarí ha aprovechado el momento acudiendo a su rescate. Así mismo, los bancos españoles continúan recapitalizándose mediante la emisión de acciones como retribución de dividendo (scrip dividend).

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Fuente: Zero Hedge.

En cuanto a la economía real de EEUU y Europa, cada vez hay menos empresas que superan las previsiones de resultados. «La semana pasada, los resultados fueron golpeados por un gran número de nombres de baja capitalización. Si el ritmo se mantiene hasta el jueves, esta sería la lectura más débil que hemos visto durante la temporada de resultados desde que comenzó el mercado alcista a principios de 2009» (Bespoke).

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Fuente: Thomson Reuters.

Además, «la caída del diferencial entre el crecimiento de los beneficios en Estados Unidos y los ingresos es totalmente insostenible».

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Fuente: Thomson Reuters.

Por si esto fuera poco, las empresas estadounidenses parecen no estar reinvirtiendo en procesos productivos, sino recomprando acciones.

Toda esta situación se refleja también en el estancamiento del comercio mundial, augurando una nueva recesión que, independientemente de en qué núcleo geoeconómico se origine, probablemente se contagiará al resto. Las señales de que la economía mundial está tocando techo se suceden sin cesar desde hace un año.

Por lo pronto, numerosos economistas –tanto de la corriente principal como de paradigmas no hegemónicos– han venido vaticinando desde hace varios meses la proximidad del estallido de la burbuja bursátil y de una nueva recesión. Las causas ya han sido enumeradas: estímulo ficticio de la economía a través de inyecciones de liquidez que han generado dicha burbuja, una banca que sigue ocultando su quiebra técnica y su enorme riesgo moral, una deuda global que puede llevar a la inestabilidad en el sistema financiero en cualquier momento, el estallido de la burbuja china y la desaceleración de los países emergentes, las asimetrías internas de la UE, la inaudita desigualdad y el reducido consumo… Así, famosos analistas como William White, Jim Rogers, Marc Faber, Larry Elliott (1, 2), Bob Ivry, Jeremy Grantham, Matthew Lynn, Paul Craig Roberts, Ha-Joon Chang, como también otros analistas independientes (1, 2, 3, 4) e importantes instituciones como el BCE y el BIP ya han anunciado la tormenta que se cierne sobre las bolsas. Si cada 5-7 años hay una crisis en los mercados financieros, nos encontramos al borde del abismo.

Hasta aquí hemos visto someramente los fundamentales macroeconómicos, pero si atendemos también al análisis técnico, el pronóstico queda respaldado. Por ejemplo, en el NASDAQ podemos ver que, después de traspasar el canal alcista, se está creando un patrón hombro-cabeza-hombro que podría marcar el estallido de la burbuja de la Internet 2.0 (redes sociales, buscadores, interactividad, etc.). De confirmarse, a finales de año podría encontrarse en la zona de los 3200. Habida cuenta de la situación macroeconómica, esto arrastraría al resto de índices en la misma dirección.

NASDAQ

NASDAQ. Fuente: ProRealTime, elaboración propia.

Por otro lado, el SP500 traspasó igualmente el canal alcista y podría reproducir el patrón que se dio en el estallido de la última burbuja. Es poco probable que supere los 2000 en la situación macroeconómica en la que nos encontramos, y menos aún si tenemos en cuenta el resto de patrones. A finales de año podría encontrarse en torno a los 1500.

SP500

SP500. Fuente: ProRealTime, elaboración propia.

En cuanto al Dow Jones 30 Industrial, observamos que supera la tendencia de muy largo plazo y se aproxima a los 17000. Por su parte, el Dow Jones Composite se acerca al margen superior de la tendencia, que tendría como techo los 6000. Igualmente, en el IBEX35 encontramos una situación similar y su techo serían los 11000.

DJ30 Industrial avg

DJ30 Industrial. Fuente: ProRealTime, elaboración propia.

DJ Composite avg

DJ Composite. Fuente: ProRealTime, elaboración propia.

IBEX35

IBEX35. Fuente: ProRealTime, elaboración propia.

Pero esto no es todo. Hay una indicador que debemos tener muy en cuenta, pues acaba de dar una señal muy fuerte de giro bajista drástico y, probablemente, inminente: el NYSE Margin Debt. Como apunta Doug Short, este indicador anticipa las grandes caídas con 3-4 meses de antelación. Así pues, según la señal, el crash podría darse en cualquier momento de este verano; probablemente ya en este mismo mes de junio.

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Fuente: dshort.com.

Más aún, comienza a salir dinero de las bolsas europeas y americanas.

european equities

Fuente: Bank of America Merrill Lynch.

american equities

Fuente: perpe.es.

Y es probable que parte de este dinero se esté dirigiendo al Bitcoin, pues ofrece grandes expectativas de ganancia, sobre todo si se gesta una nueva burbuja.

Bitcoin

Fuente: bitcoincharts.com.

En conclusión, la probabilidad de que se produzca un crash bursátil en lo que queda de año es alta. De hecho, si tomamos en especial consideración ciertos indicadores, podemos esperar un crash inminente, incluso durante este mismo mes.

Si se produce dicha caída brusca en los mercados, sería indicativo de una probable nueva recesión en países clave de la economía mundial hacia finales de año o comienzos de 2015.


La deuda

febrero 25, 2014

Sísifo, Tiziano, 1548[…] Las deudas son, básicamente, promesas de una futura productividad. Mírelo de esta manera. Imagínese que todo el mundo en el planeta produce bienes por un billón de dólares al año. E imagínese que consumen más o menos lo mismo, que es por supuesto lo que pasa en realidad, consumimos la mayor parte de lo que producimos menos una pequeña parte de residuos. Sin embargo un 1% se las apañan de alguna manera para convencer al 99% de que les siguen debiendo, colectivamente, un billón dólares. Bien, aparte del hecho de que algunas personas están claramente pagando mucho más, es evidente que no hay forma de que se puedan devolver esas deudas en su nivel actual a menos que todos produzcan aún más el año siguiente. De hecho, si el interés de los pagos se establece, digamos, al 5% anual, tendrían que producir un 5% más tan solo para pagar la deuda.

Esta es la verdadera carga de deuda que le estamos pasando a las futuras generaciones: la carga de tener que trabajar todavía más duro al tiempo que consumimos más energía, deteriorando los ecosistemas de la Tierra, y acelerando en última instancia el catastrófico cambio climático justo en un momento en el que necesitamos a toda costa invertirlo. Visto desde esta perspectiva la anulación de la deuda puede que sea la última oportunidad de salvar el planeta. El problema es que a los conservadores les da igual y los liberales siguen atrapados por sueños imposibles de regresar a las políticas económicas keynesianas de mediados de los ’50 y de los ’60, que fundamentaban la prosperidad generalizada en una expansión económica continua. Vamos a tener que encontrar un tipo de política económica completamente distinta.

Pero si la sociedad posterior a la condonación no puede prometer a los trabajadores del mundo una expansión infinita de nuevos bienes de consumo, ¿qué puede ofrecer? Creo que la respuesta es evidente. Podría asegurar las necesidades básicas: garantizar comida, vivienda y sanidad que permita asegurar a nuestros hijos que no tendrán que enfrentarse al miedo, la vergüenza, la ansiedad que marca la mayor parte de nuestras vidas hoy en día. Y sobre todo puede ofrecerles menos trabajo. Recuerden que en 1870 la idea de una jornada laboral de ocho horas parecía tan irreal y utópica como podría parecer ahora, digamos, la jornada laboral de cuatro horas. Sin embargo el movimiento obrero la alcanzó. Así que ¿por qué no exigir una jornada de cuatro horas diarias? ¿O un periodo garantizado de cuatro meses al año de vacaciones pagadas? Es evidente que los estadounidenses, los que tienen trabajo, trabajan en exceso de una forma ridícula. También es evidente que una enorme proporción de ese trabajo es absolutamente innecesario. Y cada hora ahorrada del trabajo es una hora que podemos dedicarles a nuestros amigos, familiares y comunidad. […]

David Graeber, “Después de la condonación“, Periódico Diagonal, 28-03-2013.


Estado y nación

agosto 27, 2013

Banderas

La vieja afirmación de que el desarrollo del Estado nacional procede de la conciencia nacional creciente de los pueblos, no es más que una fantasía que prestó buenos servicios a los representantes de la idea del Estado nacional, pero no por eso es menos falsa. La nación no es la causa, sino el efecto del Estado. Es el Estado el que crea a la nación, no la nación al Estado. Desde este punto de vista, entre pueblo y nación existe la misma diferencia que entre sociedad y Estado.

Toda vinculación social es una creación natural que se forma armónicamente de abajo arriba en base a las necesidades comunes y al mutuo acuerdo, para proteger y tener presente la conveniencia general. Hasta cuando las instituciones sociales se petrifican paulatinamente o cuando se vuelven rudimentarias, se puede reconocer claramente la finalidad de su origen en la mayoría de los casos. Pero toda organización estatal es un mecanismo artificioso que se impone a los hombres de arriba abajo por algunos potentados y no persigue nunca otro objetivo que el de defender y asegurar los intereses particulares de minorías sociales privilegiadas.

Un pueblo es el resultado natural de las alianzas sociales, una confluencia de seres humanos que se produce por una cierta equivalencia de las condiciones exteriores de vida, por la comunidad del idioma y por predisposiciones especiales debidas a los ambientes climáticos y geográficos en que se desarrolla. De esta manera nacen ciertos rasgos comunes que viven en todo miembro de la asociación étnica y constituyen un elemento importante de su existencia social. Ese parentesco interno no puede ser elaborado artificialmente, como tampoco se le puede destruir de un modo arbitrario, salvo que se aniquile violentamente y barra de la tierra a todos los miembros de un grupo étnico. Pero una nación no es nunca más que la consecuencia artificiosa de las aspiraciones políticas de dominio, como el nacionalismo no ha sido nunca otra cosa que la religión política del Estado moderno. La pertenencia a una nación no es determinada nunca por profundas causas naturales, como lo es la pertenencia al pueblo; eso depende siempre de consideraciones de carácter político y de motivos de razón de Estado, tras los cuales están siempre los intereses particulares de las minorías privilegiadas en el Estado. Un grupito de diplomáticos, que no son más que emisarios comerciales de las castas y clases privilegiadas en la organización estatal, decide a menudo arbitrariamente sobre la nación a que pertenecen determinados grupos de hombres, los cuales han de someterse a sus mandatos, porque no pueden hacer otra cosa, sobre todo cuando no se les ha requerido siquiera su propia opinión.

Rudolf Rocker, Nacionalismo y cultura, 1933.


Sobre la servidumbre voluntaria

agosto 4, 2013

El roto - Túnel

Mas ¡oh buen Dios! ¿qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón; de un hombrecillo, y con frecuencia el más cobarde y afeminado de la nación, que sin haber visto el polvo de las batallas, ni haber siquiera lidiado en los torneos, aspira nada menos que a gobernar los hombres por la fuerza, incapaz como es de servir vilmente a la menor mujercilla ¿Llamaremos a eso cobardía? ¿Llamaremos cobardes a los que así se dejan envilecer? Que dos, tres o cuatro personas no se defiendan de uno solo, extraña cosa es, mas no imposible porque puede faltarles el valor. Pero que ciento o mil sufran el yugo de Uno solo, ¿no debe atribuirse más bien a desprecio y apatía que a falta de voluntad y de ánimo? Y si vemos no ciento, ni mil hombres, sino cien naciones, mil ciudades, un millón de hombres, dejar de acometer a Uno solo y prestarle vasallaje, mientras que éste los trata peor que infelices esclavos, ¿diremos que sea por debilidad? Todos los extremos tienen sus límites: dos y aún diez pueden temer a Uno; pero no será por cobardía el que mil, un millón, un sinnúmero de ciudades, no se defiendan de él, puesto que la cobardía no puede llegar hasta este punto, así como el valor no se extiende tampoco a que uno solo asalte una fortaleza, acometa a un ejército o conquiste un reino. ¿Qué monstruosidad pues será ésta que, ni el título merece de cobardía que no halla nombre lo bastante vil, que por su bajeza se resiste la naturaleza a conocerla y la lengua a pronunciarla?

[…]

Para conseguir el bien que desea, el hombre emprendedor no teme ningún peligro, el trabajador no escatima ningún esfuerzo. Sólo los cobardes y los perezosos no saben ni soportar el mal, ni recobrar el bien que se limitan a desear. La energía de procurárselo se la roba su propia cobardía; no les queda más que el natural anhelo de poseerlo. Este deseo, esta voluntad innata común a los sabios y a los locos, a los audaces y a los cobardes, les hace apetecer todas aquellas cosas cuya posesión les haría felices y contentos. Hay una sola que los hombres, no se por qué, no tienen ni siquiera fuerza para desearla. Es la libertad, ese bien tan grande y dulce, que cuando se pierde, todos los males sobrevienen y que, sin él, todos los otros bienes, corrompidos por la servidumbre, pierden enteramente su gusto y sabor. Sólo a la libertad los hombres la desdeñan, únicamente, a lo que me parece, porque si la deseasen la tendrían: como si se rehusasen a hacer esa preciosa conquista porque es demasiado fácil.

¡Hombres miserables, pueblos insensatos, naciones envejecidas en vuestros males y ciegas cuando se trata de vuestra felicidad! ¿Cómo os dejáis arrebatar lo más pingüe de vuestras rentas, talar vuestros campos, robar vuestras casas y despojarlas de los muebles que heredasteis de vuestros antepasados? Vivís de manera que pudierais asegurar que nada poseéis, y aún tendríais a gran dicha el ser verdaderos propietarios de la mitad de vuestros bienes, de vuestros hijos y hasta de vuestra propia existencia. ¿De qué provendrá esta calamidad, este estrago, esta ruina? ¿Acaso de los enemigos? No por cierto: pero sí proviene del enemigo, de aquel Uno que vosotros engrandecéis, de aquel por quien os sacrificáis tan valerosamente en la guerra, ofreciendo vuestros pechos a la muerte para conservarle en su tiranía. Este poderoso que os avasalla, este tirano que os oprime, sólo tiene dos ojos, dos manos, un cuerpo, ni más ni menos que el hombre más insignificante de vuestras ciudades. Si en algo os aventaja es en el poder que le habéis consentido de destruirnos.

Étienne de La Boétie, Discurso sobre la servidumbre voluntaria, c. 1550.


La falsa naturalidad del liberalismo económico

julio 18, 2013

Portada del libro Leviatán, de Thomas Hobbes

La vía del librecambio ha sido abierta, y mantenida abierta, a través de un enorme despliegue de continuos intervencionismos, organizados y dirigidos desde el centro.

Hacer que la «libertad simple y natural» de Adam Smith sea compatible con las necesidades de la sociedad humana es un asunto muy complicado. La complejidad de los artículos de innumerables leyes sobre las enclosures lo pone de manifiesto, al igual que la extensión del control burocrático exigida por la administración de las nuevas leyes de pobres, que, a partir del reinado de Isabel, han sido efectivamente supervisadas por la autoridad central; y también el crecimiento de la administración gubernamental, inseparable a su vez de la meritoria tarea de poner en marcha una reforma municipal. Y, sin embargo, todas esas ciudadelas de la injerencia gubernamental se erigieron con la intención de regular la liberalización de la tierra, el trabajo y la administración municipal. Del mismo modo que la invención de máquinas que economizarían trabajo no ha hecho disminuir, al contrario de lo que se esperaba de ellas, sino que ha hecho aumentar la utilización del trabajo del hombre, la introducción de mercados libres, lejos de suprimir normativas, regulaciones e intervenciones, ha potenciado enormemente su alcance. Los administradores tuvieron que estar muy en guardia para asegurar el libre funcionamiento del sistema. Fue así como, incluso aquellos que deseaban ardientemente liberar al Estado de funciones inútiles y cuya filosofía exigía la restricción de sus actividades, se vieron obligados a otorgarle poderes, órganos y nuevos instrumentos, necesarios para la institucionalización del laissez-faire.

Esta paradoja se ve superada por otra. Mientras que la economía del librecambio constituía un producto de la acción deliberada del Estado, las restricciones posteriores surgieron de un modo espontáneo. El laissez-faire fue planificado, pero no lo fue la planificación. Hemos mostrado ya la verdad de la primera parte de esta aserción. Si alguna vez ha existido una utilización consciente del poder ejecutivo al servicio de una política deliberada dirigida por el gobierno, fue la emprendida por los discípulos de Bentham en el heroico período del laissez-faire. Por lo que se refiere a la segunda parte de la aserción, Dicey, ese eminente liberal, fue el primero que suscitó la cuestión: se impuso a sí mismo el trabajo de investigar los orígenes de la tendencia «anti-laissez-faire» o, como él la denominaba, la tendencia «colectivista»; indagó en la opinión pública inglesa esa inclinación, cuya existencia era evidente desde finales de los años 1860. Su sorpresa fue que no pudo encontrar rastros de la misma salvo en los propios actos legislativos. Dicho de forma más precisa, no se puede encontrar el menor testimonio de una «tendencia colectivista» en la opinión pública con anterioridad a las leyes aprobadas en esa línea. […] La punta de lanza legislativa del movimiento de reacción contra un mercado autorregulador, tal como se estaba desarrollando en los cincuenta años posteriores a 1860, muy espontánea en este caso, no ha estado dirigida por la opinión sino que ha sido inspirada por un espíritu puramente pragmático.

Karl Polanyi, La gran transformación, 1944.

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Crítica demoledora del liberalismo


Dios, fe, ateísmo, agnosticismo…

junio 24, 2013

Autores: Ratomir Wilkowski, convert to SVG: Cpicon92, Actual: Szczepan1990La fe es la creencia en algo más allá de toda duda, de toda evidencia, de toda argumentación. Una crisis de fe consiste, por tanto, en el cuestionamiento de dicha fe: es la duda, la revisión crítica, la suspensión del dogma. La fe religiosa es aquella que se tiene sobre la existencia de entidades divinas, especialmente de unas con las que los humanos podrían relacionarse de algún modo. En las distintas religiones es común que estas entidades presenten rasgos mágicos o sobrenaturales tales como la inmaterialidad, la inmortalidad, la omnipotencia o la omnipresencia. La fe puede tenerse tanto en la existencia de estas entidades como en su inexistencia, sus propiedades, etc. A continuación se explican brevemente las posiciones teológicas más importantes al respecto.

El teísmo sostiene la creencia de que las entidades divinas existen, pero esta creencia no es necesariamente una fe, pues puede estar sujeta a la discusión y el conocimiento. No obstante, los teístas suelen acabar profesando dicha creencia como una fe, sobre todo cuando se encuentran ante la imposibilidad de ofrecer un apoyo sólido en favor de la misma.

Frente al teísmo podemos encontrar el ateísmo fuerte o positivo, que es la posición que defiende la creencia en la inexistencia de deidades. Los argumentos que este ateo emplea son muy diversos, pero suelen apelar a lo innecesario de (postular) dicha existencia y a los numerosos problemas metafísicos a los que da lugar cuando tratamos de integrarla en una visión científico-naturalista del mundo. El ateísmo fuerte no es necesariamente una fe, pues mantiene abierto el debate y se somete a la argumentación; sin embargo, un ateísmo fuerte dogmático o recalcitrante que no lo hiciera sí podría considerarse una fe metafísica en la inexistencia de dios.

Por otro lado, llamamos ateísmo débil o negativo a aquel que consiste simplemente en la ausencia de una creencia sobre la existencia de deidades. Es decir, el ateísmo débil es la posición de los no creyentes que no se pronuncian sobre tal existencia. Estos ateos suelen impugnar las creencias religiosas —e incluso las de los ateos positivos dogmáticos— empleando argumentos de cariz epistemológico. Por ello se suelen encontrar cerca del agnosticismo.

El agnosticismo sostiene que no es posible tener conocimiento de la divinidad. Dicho término se construye como contrario al de gnosticismo, posición defendida durante los siglos I-IV EC según la cual sí es posible alcanzar un conocimiento de lo divino, llamado gnosis. Esto requeriría seguir un proceso de estudio esotérico y práctica ritual según diversas doctrinas, de modo que el iniciado acabaría por acceder a tales misterios durante algunos instantes sacrales o bien bajo ciertos estados psíquicos de carácter místico. El agnosticismo, al menos si lo entendemos como oposición a esto último, afirma que las propiedades que se atribuyen a lo divino, y lo divino mismo, no pueden ser objeto de conocimiento ni de contrastación empírica, por lo que no es posible pronunciarse siquiera sobre la existencia o inexistencia de dichas entidades. Sin embargo, esto no es incompatible con la fe, pues esta no necesita fundamento epistémico ninguno. Por ello el agnosticismo es compatible tanto con el ateísmo más recalcitrante como con la religiosidad más dogmática. O sea, se puede ser agnóstico ateo (débil o fuerte), agnóstico cristiano, agnóstico musulmán, etc. No obstante, debemos tener en cuenta que estas últimas posiciones serían heterodoxas respecto a sus doctrinas y quedarían casi reducidas a la fe sobre tal o cual dios, pues esas doctrinas sí suelen ser incompatibles con el agnosticismo. Es decir, si se siguieran rigurosamente sería imposible mantener la fe y el agnosticismo al mismo tiempo. Esto es debido a que admiten como dogma un modo de conocimiento especial: la revelación divina.

Finalmente, el ignosticismo es la posición para la que antes de nada debe plantearse la pregunta de qué se entiende por dios o deidad. Solo después de responderla debe abordarse la cuestión sobre la existencia. Sin embargo, es habitual que el ignosticista acabe sosteniendo una posición distinta, ya sea antes o después de dicha pregunta. Esta posición es el acognitivismo teológico, que consiste en declarar cognitivamente carentes de significado los términos dios, deidad y semejantes. Dichos términos no tendrían ninguna referencia válida en el mundo actual o en los mundos posibles, por lo que pronunciarlos no aportaría contenido semántico válido, al igual que ocurre cuando pronunciamos una palabra inventada, sin significado alguno.

Juan C. Valls

Puedes citar este artículo como:

Valls, J. C. “Dios, fe, ateísmo, agnosticismo…”, La prisión mental. URL: https://laprisionmental.wordpress.com/2013/06/24/dios-fe-ateismo-agnosticismo/.


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