El error de WikiLeaks

diciembre 2, 2010

WikiLeaks es la organización internacional sin ánimo de lucro que actualmente ha conseguido poner en apuros  a gobiernos de todo el mundo,  especialmente al de EEUU. Son de sobra conocidas sus filtraciones de documentos sensibles tanto de crímenes contra la humanidad como de corrupción política, juego sucio gubernamental, etc. Esta organización al parecer está formada por un equipo de cinco personas con dedicación voluntaria pero permanente y un gran número de colaboradores ocasionales a lo largo de todo el mundo. Sin embargo, su figura más mediática y representativa es su director y fundador: Julian Assange.

Julian Assange es una persona misteriosa. Fue hacker y estudiante de física y matemáticas. Está acostumbrado a viajar constantemente por todo el mundo y tiene grandes conocimientos de seguridad informática. Él mismo es quien da la cara y hace de portavoz de la organización, pero también el que de la misma forma ha adquirido notoriedad y un gran número de enemigos poderosos. En mi opinión, este es el mayor error que ha podido cometer, pues a la vez que pone en peligro su vida, pone en peligro también la causa que encarna la organización.

Las razones por las que pienso esto se verán claras si nos hacemos algunas preguntas. ¿Cómo se sostiene la actividad de WikiLeaks? ¿Cuál es su arquitectura organizativa? ¿Qué pasaría si Assange cayera?

En primer lugar, sabemos que WikiLeaks es, más que una red horizontal de confidentes, un pequeño grupo de personas que se encarga de recoger datos, contrastarlos con diversas fuentes y publicarlos. Así, tenemos que su actividad es centralizada. Esto, que puede favorecer la eficiencia,  es sin embargo un gran problema, puesto que la convierte en una organización vulnerable a los ataques. Si este núcleo se viese comprometido, WikiLeaks probablemente se desintegraría y solo podría recuperarse constituyendo un nuevo centro, para lo cual haría falta un gran esfuerzo y una constante lucha contra posibles infiltraciones.

Pero los problemas no acaban aquí. Resulta que su fundador, Assange, es el corazón, el alma, la filosofía y el líder indiscutible del grupo. Al parecer, todo pasa por sus manos y es él quien toma las decisiones más importantes. Por tanto, la centralización de WikiLeaks no se encuentra solo a nivel de grupo, sino también a nivel personal. Assange es la clave del arco que sostiene el espíritu, el rumbo y la actividad de la organización. La vulnerabilidad es la peor de todas las posibles: WikiLeaks descansa casi por completo en Julian Assange. Él la representa, él la mueve y él se ha convertido en su realidad en el juego espectacular de los medios. Si cayera Assange, el funcionamiento de WikiLeaks se vería seriamente comprometido, tanto en su dimensión operativa como en su dimensión moral. La luz se apagaría y la oscuridad y el temor ensombrecerían los corazones de sus colaboradores. Este es el gran error de Assange.

WikiLeaks, si quiere ser algo más que un movimiento temporal, tiene que aspirar a organizarse de forma horizontal, distribuida, difusa, desconectada, aleatoria, puntual y vírica. Assange tendría que haberlo visto antes. Su presencia pública, más que proteger al resto de colaboradores, lo que hace es concentrar todo en su persona, hasta el espíritu mismo del movimiento.

WikiLeaks tendría que ser una red invisible de confidentes y analistas de todo el mundo. Un gigante sin cabeza. Una red autoorganizada y autogestionada, flexible y cambiante, sin autoridades fijas o reconocibles. WikiLeaks debe aspirar a ser un verdadero enjambre, tanto en lo físico como en lo abstracto,  cuya actividad y espíritu estén encarnados en el todo difuso y no en las partes concretas, sus miembros. Así y solo así podrá mantenerse independientemente de las personas que la formen. Será un movimiento, una idea, un meme presto a asaltar la mente de burócratas indignados por las tropelías de sus gobiernos, de soldados cansados de matanzas por intereses económicos, de asesores conscientes de las grandes mentiras que sostienen los estados…

Así que, o WikiLeaks evoluciona hacia esta forma de organización o bien será reemplazada por movimientos futuros que comprenderán los errores en que incurrió.

Juan C. V.

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