Logros, peligros e incertidumbres del movimiento 15M

mayo 23, 2011

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La Semana Soleada de mayo de 2011 ha marcado el inicio de un período revolucionario que de ahora en adelante continuará a la sombra de los medios de desinformación masiva. Estos medios, que crean la realidad de la mayor parte de la población, harán desaparecer las actuales protestas tan pronto la fatiga informacional y la adicción al consumo de novedades prefabricadas haga acto de presencia. Pero esta ausencia de hiperrealidad mediática no cancelará la realidad misma, sino que la liberará de condicionantes varios y de factores perturbadores. En ella, el movimiento seguirá desarrollándose a manos de las personas verdaderamente implicadas y comprometidas, cuyas inteligencia, voluntad y perseverancia serán decisivas para su trascendencia.

No obstante, el destello de la Semana Soleada no habrá sido en vano. Las asambleas y su éxito mediático ya han supuesto algunos logros que, a mi juicio, son muy importantes, como:

  • Sacudida en el espíritu de la época. Las ideas preconcebidas, los estereotipos y las actitudes acríticas en aspectos políticos y sociales han dado paso en muchas personas a un estado mental de apertura y receptividad a nuevas concepciones. En ello ha influido la autoridad atribuida a medios como la TV, que se ha visto forzada a presentar lenguajes ajenos a los del poder establecido y oficializado. (Ignoramos aquí los canales que tienen una especial vocación humorística-circense). El discurso monológico que muestra el mundo existente como el único mundo posible se ha tambaleado en los mismos medios que lo sostienen.
  • Revitalización del asamblearismo, la autogestión y la democracia directa. La asamblea como órgano de autogestión horizontal de la sociedad es ahora conocida por muchas personas. Son inevitables las comparaciones con la democracia liberal que, bajo el disfraz de representacionismo ciudadano, representa —casi en exclusiva— a las camarillas económicas en colusión predatoria contra el ciudadano-trabajador-consumidor.
  • Puesta en cuestión del statu quo y manifestación ineludible de la necesidad de un cambio profundo en el sistema político y económico.
  • Puesta en pie de guerra de una parte considerable de la población. Las manifestaciones podrán acoger más fácilmente un mayor número de personas y propuestas. Las reivindicaciones en otros ámbitos se auguran más frecuentes.
  • Canalización del hastío, la rabia y la indignación hacia la organización combativa y reflexiva.
  • Movilización de personas hasta ahora poco interesadas en la política. Esto abre la posibilidad de que se reduzca la sumisión laboral e intelectual.
  • Aparición de un nuevo referente de lucha social, que trasciende las organizaciones clásicas y sus proyectos microscópicos.
  • Establecimiento de contactos, relaciones e intercambios entre grupos activistas. Enriquecimiento mutuo.
  • Experiencia. La práctica asamblearia en un ámbito abierto y diverso ha permitido aprender y plantear la corrección de errores hasta ahora poco visibles. La experiencia adquirida en movilización y organización a través de Internet servirá para mejorar la eficacia y la eficiencia de estos movimientos. El aprendizaje puede ayudar también a incrementar la solidez y cohesión de los grupos.
  • Aumento de la autoestima y de la confianza de la ciudadanía en que se puede hacer algo para cambiar las cosas. La pasividad generada por el vaciamiento de la política institucionalizada puede dar paso a la actividad y al uso de nuevos discursos.
  • Planteamiento de metas y horizontes hasta ahora circunscritos a ámbitos intelectuales y de debate. Se perfila la aplicabilidad de diversos proyectos.

Pero de la misma forma que ha habido logros, también han aparecido peligros. A continuación expongo los más importantes junto a algunas indicaciones para reducirlos:

  • Ingenuidad. No se puede pretender amontonar ideas y propuestas sin orden ni concierto y que estas se lleven a cabo. Esto debe responder a una fundamentación teórica y práctica lo suficientemente sólida y consciente del momento como para superar el voluntarismo bienintencionado pero ingenuo. Este peligro está presente desde los orígenes de las protestas. No basta con saber lo que se quiere en aspectos concretos: todo ello es irrealizable si no se aborda desde fundamentos lúcidos que lo hagan posible.
  • Falta de conciencia e inteligencia. Ningún movimiento puede tener éxito sin cabezas pensantes bien informadas y conocedoras del medio en el que se desarrolla. Es imprescindible ser hermeneutas del presente para ser conscientes de los trazos del futuro. Hay que pensar estratégicamente sin violar los principios morales del proyecto.
  • Mala gestión de los tiempos. La inconsciencia anterior puede llevar a la precipitación o al rezago y, de esta forma, poner en riesgo el futuro de los proyectos. Hay que conocer el momento y actuar en consecuencia. Adelantar acontecimientos puede suponer el bloqueo de acciones futuras, la generación de resistencias y la inocuidad de los mensajes, a los que se suma el desperdicio de recursos. Este problema empieza a darse en algunos lugares.
  • La parálisis del análisis. Analizar excesivamente puede llevar al rezago antes mencionado y a desaprovechar, así, las oportunidades. Cabe elaborar mecanismos para romper este tipo de bloqueos con decisiones fundamentadas y razonables, aunque no perfectas. La perfección no existe.
  • Fundamentalismo, dogmatismo y cerrazón mental. No hay que ser más papistas que el papa. Más vale estar abiertos a las ideas sin encasillarlas rápidamente bajo categorías para a continuación rechazarlas. Pensar, hablar, discutir, acordar y vuelta a pensar, hablar… ¡Abajo los prejuicios!
  • División endógena. El bombo mediático junto a la táctica aglutinadora de Democracia Real Ya han creado la ilusión de unión y victoria. Tan pronto la intensidad se reduzca y los proyectos comiencen a desarrollarse, la diversidad ideológica se hará cada vez más patente. Esta diversidad debe ser canalizada hacia foros y órganos de discusión ordenados antes de que cause enemistades y fracturas irreparables. La táctica de convocatoria “al margen de ideologías” de Democracia Real Ya es exitosa en la movilización, pero inútil y contraproducente en lo político. Este peligro ya está apareciendo.
  • Desvirtuación y desarticulación exógena. Los gobiernos y partidos políticos intentarán despedazar el movimiento atrayendo las partes que les sean más afines y boicoteando su organización. Frente a la infiltración y la tensión, solo cabe una sólida integridad moral y una organización poco visible y permeable a las instituciones. Plantearse la formación de partidos es ingenuo e inconsciente, y supone la claudicación frente a la perversa lógica del pseudo-representacionismo. Cabe tener cuidado con la mala prensa forzada para desprestigiar los proyectos.

Si todo esto es así, entonces se nos plantean diversas incertidumbres sobre el futuro del movimiento:

  • Es incierto si este estallido de rabia e indignación cristalizará en proyectos conscientes e informados o si se evaporará por la división. Lo que está claro es que las protestas continuarán.
  • Es incierta la trascendencia práctica que podrá tener en el futuro y su influencia en distintas capas y ámbitos de la sociedad. Todo ello depende de la organización y de la inteligencia de sus activistas.
  • Es incierto el impacto que tendrá en el ámbito laboral, que paradójicamente es aquel en el que más se sufren los problemas de este sistema económico-político.
  • Es incierta la lectura que harán de este movimiento los partidos políticos y cómo intentarán capitalizarlo o anularlo. Lo que está claro es que intentarán hacer alguna de estas cosas.
  • Es incierta la deriva de los sindicatos oficiosos, cuyas bases notan cada vez más la traición de las cúpulas. Una presión desde abajo hacia arriba es imprescindible para que hagan autocrítica pública y adopten una actitud más combativa.
  • Es incierta la deriva macroscópica de las ideas. Es posible que la sociedad se polarice pese a que su mayor parte sufra los mismos problemas. La alienación causa estragos, y hay cadenas de TV especializadas en ello.

Después de todo esto, solo me resta animar a la participación en los proyectos que se están forjando y recordar que la teoría y la práctica son caras de una misma moneda: indisolubles e imprescindibles entre sí.

Juan C. Valls

Puedes citar este artículo como:

Valls, J. C. “Logros, peligros e incertidumbres del movimiento 15M”, La prisión mental. URL: https://laprisionmental.wordpress.com/2011/05/23/logros-peligros-e-incertidumbres-del-movimiento-15m/.


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